domingo, 30 de octubre de 2016
cursantes no pasantes - suspensión encuentro lunes 31
por no encontrarme en Buenos Aires, y debido a problemas de transporte, no llegaré a Lomas este lunes a las 18.00 hs. Nos encontraremos el lunes 7 de noviembre en el SAOP a las 18.00 hs.
cursantes no pasantes - calificaciones 1er. parcial
ACEBEDO 8
ACOSTA 9
AYALA 7
CARABAJAL 4
MANCUSO 8
PERRI 8
VERA 8
deben rendir recuperatorio
GONZALEZ
OXLEY
ACOSTA 9
AYALA 7
CARABAJAL 4
MANCUSO 8
PERRI 8
VERA 8
deben rendir recuperatorio
GONZALEZ
OXLEY
viernes, 28 de octubre de 2016
ACERCA DE LA LENGUA ESCRITA II
implicancias en el análisis de los procesos de apropiación y sus complejidades
"En la interpretación de este proceso de apropiación, se imponen además otros interrogantes centrales: ¿en qué consisten los procesos a través de los cuales los niños se convierten en poseedores eficaces de la lengua escrita?, es decir, ¿Cuáles son los caminos cognitivos que el niño deberá transitar para comprender las propiedades, el valor social y las funciones de la escritura?, ¿cómo interpreta un niño en proceso de aprendizaje las relaciones entre la lengua oral (lo que se dice) y la lengua escrita (lo que se escribe)?, por mencionar algunos.
Se trata de comprender que niños y niñas se posicionan tempranamente en lectores y escritores: “un lector-escritor es una persona que necesita y desea leer y escribir cotidianamente y que sabe cómo hacerlo. El ´saber como´ es un elemento central para mantener la actividad, ya que nadie incrementa aquello que le resulta difícil sino que tiende a evitarlo y, en lo posible, a abandonarlo” (Mirta Castedo).
ACERCA DEL SISTEMA DE LA LENGUA ESCRITA
Preguntas epistemológicas
¿La escritura es un código de transcripción gráfico de
unidades sonoras o constituye un sistema de representación del lenguaje?
Si se trata de un sistema de representación ¿cuál es la
naturaleza de la relación entre lo real y su representación?
1-¿se trata de representar las diferencias existentes en los
significados?
2-¿se trata de representar las diferencias en los
significados en relación con las propiedades de los referentes?
3-¿se trata de representar las diferencias entre los
significantes?
4-¿se trata de representar diferencias entre los
significantes en relación con los significados?
lunes, 24 de octubre de 2016
cursantes no pasantes. segunda fecha del 1er. parcial
Hoy lunes 24 de noviembre se llevará a cabo el 1er. parcial para las cursantes que no asistieron a la primera fecha. Se realizará en el aula 110 a las 18.00 hs.
jueves, 6 de octubre de 2016
para seguir pensando INFANCIA
“Una vez buscando los pequeños objetos y los minúsculos seres de mi mundo en el fondo de mi casa en Temuco, encontré un agujero en una tabla del cercado. Miré a través del hueco y vi un terreno igual al de mi casa, baldío y silvestre. Me retiré unos pasos, porque vagamente supe que iba a pasar algo. De pronto apareció una mano. Era la mano pequeñita de un niño de mi misma edad. Cuando acudí no estaba la mano porque en lugar de ella había una maravillosa oveja blanca. Era una oveja de lana desteñida. Las ruedas se habían escapado. Todo esto lo hacía más verdadera. Nunca había visto yo una oveja tan linda. Miré por el agujero, pero el niño había desaparecido. Fui a mi casa y volví con un tesoro que le dejé en el mismo sitio: una piña de pino, entreabierta, olorosa y balsámica, que yo adoraba. La dejé en el mismo sitio y me fui con la oveja. Nunca más vi la mano ni el niño. Nunca tampoco he vuelto a ver una ovejita como aquella. La perdí en un incendio. Y aún ahora en este 1954, muy cerca de los cincuenta años, cuando paso por una juguetería, miro aún furtivamente a las ventanas. Pero es inútil. Nunca más se hizo una oveja como aquélla. Yo he sido un hombre afortunado. Conocer la fraternidad de nuestros hermanos es una maravillosa acción de la vida. Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida. Pero sentir el cariño de los que no conocemos, de los desconocidos que están velando nuestro sueño y nuestra soledad, nuestros peligros o nuestros desfallecimientos, es una sensación aún más grande y más bella porque extiende nuestro ser y abarca todas las vidas. Aquella ofrenda traía por primera vez a mi vida un tesoro que me acompañó más tarde: la solidaridad humana. La vida iba a ponerla en mi camino más tarde, destacándola contra la adversidad y la persecución. No sorprenderá entonces que yo haya tratado de pagar con algo balsámico, oloroso y terrestre la fraternidad humana. Así como dejé allí aquella piña de pino, he dejado en la puerta de muchos desconocidos, de muchos prisioneros, de muchos solitarios, de muchos perseguidos, mis palabras. Esta es la gran lección que recogí en el patio de una casa solitaria, en mi infancia. Tal vez sólo fue un juego de dos niños que no se conocen y que quisieron comunicarse los dones de la vida. Pero este pequeño intercambio misterioso se quedó tal vez depositado como un sedimento indestructible en mi corazón, encendiendo mi poesía”.
En el patio de mi infancia
Pablo Neruda
Pablo Neruda
martes, 4 de octubre de 2016
para seguir pensando ADOLESCENCIA
Demián
Hermann Hesse
Quería tan sólo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Por qué había de serme tan difícil?
(...)
Muy pocos saben hoy lo que es el hombre. Muchos lo sienten y, por sentirlo, mueren más aliviados, como yo moriré aliviado cuando termine de escribir esta historia.
No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave y armoniosa como las historias inventadas: sabe a insensatez ya confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos.
(...)
Dos mundos fluían allí confundidos; el día y la noche venían de dos polos diferentes.
Uno de tales mundos se reducía a la casa paterna, y ni siquiera la abarcaba toda, sino que, en realidad, sólo comprendía a mis padres. Este mundo me era bien conocido en su mayor parte: se llamaba madre y padre, se llamaba amor y severidad, ejemplo y escuela. Sus atributos eran un suave resplandor, claridad y limpieza. Las palabras cariñosas, las manos lavadas, los vestidos limpios y las buenas costumbres tenían en él su centro. En él se cantaba el coral matutino y se festejaba la Nochebuena. En este mundo había líneas rectas y caminos rectos que conducían al porvenir; había el deber y la culpa, el remordimiento y la confesión, el perdón y los buenos propósitos, el amor y la veneración, la palabra de la Biblia y la sabiduría. En este mundo debía uno mantenerse para que la vida fuese clara y limpia, bella y ordenada.
El otro mundo comenzaba, sin embargo, en medio de nuestra propia casa y era completamente distinto, olía de otro modo, hablaba de otro modo, prometía y exigía otras cosas. En este segundo universo había criadas y aprendices, historias de aparecidos y rumores de escándalo; había una abigarrada marea de cosas monstruosas, atrayentes, terribles y enigmáticas, cosas como el matadero y la cárcel, hombres borrachos y mujeres escandalosas. (...) en derredor nuestro existían todas esas cosas bellas y espantables, salvajes y crueles (...) en todas partes brotaba y fluía este otro mundo impetuoso, en todas partes menos en nuestras habitaciones, en donde estaban mi madre y mi padre. Y esto era excelente. Era maravilloso que allí, en nuestra casa, hubiera paz, orden y reposo, deber y buena conciencia, perdón y amor, y era maravilloso que también existiera todo los demás, lo estruendoso y agudo, sombrío y violento, de lo cual podía uno huir en un instante, refugiándose de un salto al lado de la madre.
Lo más singular era que los dos mundos confinaban uno con otro, estrechamente yuxtapuestos.
Hermann Hesse
Quería tan sólo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Por qué había de serme tan difícil?
(...)
Muy pocos saben hoy lo que es el hombre. Muchos lo sienten y, por sentirlo, mueren más aliviados, como yo moriré aliviado cuando termine de escribir esta historia.
No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave y armoniosa como las historias inventadas: sabe a insensatez ya confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos.
(...)
Dos mundos fluían allí confundidos; el día y la noche venían de dos polos diferentes.
Uno de tales mundos se reducía a la casa paterna, y ni siquiera la abarcaba toda, sino que, en realidad, sólo comprendía a mis padres. Este mundo me era bien conocido en su mayor parte: se llamaba madre y padre, se llamaba amor y severidad, ejemplo y escuela. Sus atributos eran un suave resplandor, claridad y limpieza. Las palabras cariñosas, las manos lavadas, los vestidos limpios y las buenas costumbres tenían en él su centro. En él se cantaba el coral matutino y se festejaba la Nochebuena. En este mundo había líneas rectas y caminos rectos que conducían al porvenir; había el deber y la culpa, el remordimiento y la confesión, el perdón y los buenos propósitos, el amor y la veneración, la palabra de la Biblia y la sabiduría. En este mundo debía uno mantenerse para que la vida fuese clara y limpia, bella y ordenada.
El otro mundo comenzaba, sin embargo, en medio de nuestra propia casa y era completamente distinto, olía de otro modo, hablaba de otro modo, prometía y exigía otras cosas. En este segundo universo había criadas y aprendices, historias de aparecidos y rumores de escándalo; había una abigarrada marea de cosas monstruosas, atrayentes, terribles y enigmáticas, cosas como el matadero y la cárcel, hombres borrachos y mujeres escandalosas. (...) en derredor nuestro existían todas esas cosas bellas y espantables, salvajes y crueles (...) en todas partes brotaba y fluía este otro mundo impetuoso, en todas partes menos en nuestras habitaciones, en donde estaban mi madre y mi padre. Y esto era excelente. Era maravilloso que allí, en nuestra casa, hubiera paz, orden y reposo, deber y buena conciencia, perdón y amor, y era maravilloso que también existiera todo los demás, lo estruendoso y agudo, sombrío y violento, de lo cual podía uno huir en un instante, refugiándose de un salto al lado de la madre.
Lo más singular era que los dos mundos confinaban uno con otro, estrechamente yuxtapuestos.
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