jueves, 18 de agosto de 2016

admisiòn clìnica

CLÍNICA PSICOPEDAGÓGICA 2do Cuatr 2016
Leer:
·        “Las dimensiones de los aprendizajes” Del libro de L. Cerdá, Avatares de los aprendizajes, Cap 1.
·        “Un dispositivo de inicio en la clínica: la entrevista de admisión” S. Osorio (En mód 2)
·        “Puntuaciones en torno a ‘Las dimensiones de los aprendizajes’ de Lucio Cerdá”. O. Amaya. (En mod 1)

Puntuar los datos significativos de la siguiente entrevista de admisión
Establezca relaciones con las dimensiones de los aprendizaje.

SE ESPERA QUE LOS ALUMNOS TRAIGAN A CLASE TRABAJADOS Y ESCRITOS LOS TEMAS ANTES CITADOS PARA REALIZAR UNA PUESTA EN COMÚN. EL TRABAJO PUEDE SER REQUERIDO POR LA PROFESORA A CARGO

ENTREVISTA DE ADMISION
PACIENTE:  FERNANDO GAXX
                                   Fecha: 08/09/2011
Edad:
11 años
Fecha de Nacimiento:
13/02/2000
Nacionalidad:
Argentina
Domicilio:
Villa Albertina
Teléfono:
49 156 (Cel madre)
Deriva:            
Psiquiatra
Motivo de consulta:
Dificultades de comprensión-atención
Escolaridad:
Cursando 6º EP– TURNO TARDE
Escuela:
Escuela Nº
Teléfono:

Grupo Familiar conviviente:
Madre: R Gu, 32 a., primaria completa, trabaja en casa y vende cosméticos
Padre:  Jorge Ga, 37 a.,primaria incompleta, trabaja en una carnicería
Hermanos: Luis Humberto Ga, 9 a, 3º EPB
                   Zaira Celeste Ga, 6 meses
Consultas o tratamientos con otros profesionales:
 Neurólogo: Dr Zzz
Psiquiatra: Dra, D
Documentación adjuntada:

Estudios adjuntados:

Admisora:
.Psic Isabel Chiaramonte
Psicopedagoga a cargo:


Entrevista:
Se presenta a la entrevista la madre sola, dice estar muy nerviosa, se muestra tímida al hablar.
Le doy información acerca del Servicio, comentándole el objetivo de la entrevista.
Los primeros datos que le solicito son los del nacimiento. Con dificultad (parece no recordar), me dice que el niño nació en la Maternidad Sardá, aunque, advierte, fue todo muy complicado.
Le pido la libreta sanitaria y dice no tener porque nunca se hizo controles durante el embarazo.
La razón de esto, dice la madre, es haber desconocido no sólo la importancia de ello, sino el embarazo en sí.
Comenta que se enteró del embarazo aproximadamente a los 3 meses de gestación. A pesar de la ausencia de la menstruación, desconocía el motivo y no pensó en embarazo como la causa. Le pregunto si estaba o no en pareja con el padre del niño, me dice que sí, pero no conviviendo, que a “él le gustaba mucho la bebida, tenía otras novias” y que se veían de vez en cuando. Pregunto entonces cómo se dio cuenta de que no era una falta normal de la menstruación, y me comenta que una compañera de trabajo le sugirió que vaya al médico debido a que presentaba malestares. Le comunican que estaba embarazada de 3 meses, y que debía controlarse cada mes. La madre decide no comentarle a su pareja, ni a sus patrones. Trabajaba en un bar, servía las mesas y limpiaba. En ese momento ella tenía 21 años y estaba peleada con su hermana, única familia acá en Argentina (la señora es de nacionalidad boliviana).
A los 5 meses de embarazo (aproximadamente, la ausencia de controles no permiten ratificar fechas) se cae en el trabajo, recibiendo un duro golpe en la columna. Pasados varios días de dolor lumbar, ella no concurre al médico. Su pareja no estaba enterada de su embarazo. Consulto por la presencia de la panza, ya que me dice que nadie sabía, y me contesta que era muy chiquita, que no se le notaba. Intervengo entonces preguntando si no le llamaba la atención el tamaño pequeño de su panza, y me contesta que ella no tenía ni idea de lo que era un embarazo.
Llegados los 7 meses, estando en el trabajo, siente que se hace “pis”, va al baño, y no paraba de mojarse. No quería avisar al trabajo porque le daba vergüenza, entonces su compañera (una señora grande) le dice que vaya al médico, ya que además presentaba fuertes dolores en la espalda y el vientre.
Se presentó a la maternidad, acompañada de esa compañera de trabajo, y en la sala de espera empieza a sentirse cada vez peor, la ingresan a la guardia y constatan el embarazo de aproximadamente 27 semanas, dice que los médicos le dijeron de todo por su falta de control pre natal. Ella pide ir al baño, cuando se va a limpiar siente algo “peludo”, llama a los gritos a su acompañante quien se da cuenta que era la cabecita del bebé que asomaba.
La llevan de urgencia a sala de partos, el niño nace con 1.100 gs, 25 cm de largo y ella se desmaya.
Los médicos la reaniman cuando ya el niño estaba en neo, le dicen que hay muy pocas probabilidades de que él sobreviva, que estaba muy débil, que tenía un soplo en el corazón y que había sufrido un paro cardíaco. De este relato no hay documentación que lo fundamente.
El niño estuvo en incubadora, internado por lo menos 6 meses, alimentado por sonda al principio. Relata la madre que los médicos le dijeron que tenía “los pulmones con líquido”, y que difícilmente se salvaría.
Ante esta situación crítica, la madre del niño se sintió muy culpable, comprendiendo que los controles pre natales habrían sido una salida en este caso. Pregunto por el padre de Fernando y el resto de la familia: Una vez nacido el niño, la compañera de trabajo se encargó de buscar a la hermana de la madre y al padre. Allí, ambos empezaron a acercarse y colaborar en la compra pañales y acompañamiento de la madre, quien solicitó un permiso especial para vivir en el hospital mientras el bebé estuviera internado, pudiendo salir a trabajar de noche para pagar los gastos. En tanto, el niño fue anotado con el apellido de la madre, ya que el padre venía a verlo borracho, teniendo que ser retirado de la maternidad varias veces por ese motivo.
La recuperación del niño fue muy lenta, no podían retirarle la asistencia mecánica, por la imposibilidad de respirar solo, incluso las veces que lo intentaban el bebé “se ponía morado y dejaba de respirar”.
A los 6 meses, es dado de alta con 2.500 gs de peso y alimentándose con mamadera. Comenta la madre que para ella fue muy traumática la salida, de hecho tuvo que recibir ayuda psicológica porque ella no quería abandonar la maternidad.
Se fue a vivir sola con el pequeño en una pieza, y recibía colaboración económica del padre del niño (muy esporádicamente) y de la hermana de él. La cuñada es quien ayudó mucho en esta etapa. Hasta el año recibió leche para niños prematuros, con controles mes a mes.
Respecto de las primeras adquisiciones, se sentó al año y 2 meses, logrando la bipedestación al año y 8 meses. Durante este período se mudó con la cuñada, recibiendo las visitas del padre del niño, que aún continuaba tomando mucho.
Controló esfínteres a los 2 años y medio, hablaba muy poco, y llevaba adelante los controles médicos en la Sardá hasta los 2 años, luego lo hizo en el Hospital Budge.
Manifiesta que el niño era muy cuidado, ella tenía mucha culpa por lo sucedido en el nacimiento, y mantenía un control muy pormenorizado de lo que comía.
En cuanto a su escolaridad, ingresó a sala de 4 años en el jardín, concurriendo a una escuela de monjas (no recuerda nombre ni dirección) hasta 3º de primaria, la madre comenta que le costaba mucho aprender.
Ya conviviendo con su marido (quien reconoció ambos hijos legalmente), a los 7 años de Fernando, y con un hijo más, tuvo un episodio convulsivo. El relato de la madre es detallado en este punto, pero no queda claro si fue como consecuencia de un estado febril o no. Hubo una discusión familiar debido a la supuesta sobreprotección de la madre hacia el niño, un hecho confuso de golpes, y el desmayo de Fernando, presentando ojos en blanco, contracción generalizada del cuerpo, pérdida de conciencia, y espuma en la boca.
Pregunto más respecto de la situación previa a la convulsión, la madre dice que mientras ella estaba en el trabajo y su cuñada lo cuidaba, el niño había tenido fiebre, que estaba molesto, que se quejaba del dolor de cabeza y que le habían dado un Mejoralito. Al llegar ella, la molestia del niño continuaba, hasta el punto de que se “tiraba del pelo a sí mismo”, le dio un baño y 2,5 de Novalgina. Luego, se produjo la discusión, ella creyó que el padre le pegó y que por eso el nene se había caído de la silla.
Ante la emergencia, ella se subió a un remis y fueron al Hospital donde la dejan a ella en sala de espera e ingresan sólo al niño. A los minutos, una enfermera les comunica que el niño había fallecido, ante esta noticia, ella hace una crisis de nervios, ingresa de golpe al consultorio y empieza a sacudir al niño que estaba sin vida en la camilla. Hubo forcejeos con las enfermeras y en ese momento el niño empieza a respirar. Se acercan los médicos, lo asisten y a la madre le dan una inyección para calmarla.
Una vez en la sala, el niño le dice a la madre que vio “una luz blanca y que escuchaba que la mamá lo llamaba”. Lo empieza a atender el Dr Zacarías, le realizan pruebas y estudios (no tiene los estudios, no los encuentra) y queda una semana internado. A partir de allí, es medicado con ácido valproico (jarabe) diagnosticándosele Epilepsia. A los 7 meses tuvo otra convulsión, pero más suave. A los 8 años, 2 episodios, y el año pasado, dice la madre, estuvo 5 minutos convulsionando.
Actualmente, toma la medicación en pastillas.
Consulto a la madre si el niño manifiesta algo antes o después de las crisis, y me dice que se marea, que le dan dolores de cabeza, y que él sabe que está por tener un episodio.
Ante mi pregunta por diagnósticos escritos o estudios, me dice que no los tiene, pero que recuerda que el dr le dijo que tiene una “manchita en la cabeza” y que no debe realizar muchas actividades.
Como características del niño, la madre dice notar una dificultad en la mano derecha, que tiene muchos dolores de cabeza y que los viajes en colectivo largos le hacen mal. En cuanto a su situación escolar actual, concurre a la escuela 30, habiendo transcurrido antes a la escuela 37 (lo cambió para evitar tanto viaje). De la escuela de monjas (donde cursó jardín, prescolar y primeros años de primaria) lo rechazaron por la epilepsia, argumentando que no poseían personal adecuado para atenderlo.
Presentó informes escolares, no deja copia porque dice haberlo hecho cuando inscribió a Fernando, donde se repiten conceptos tales como: Dificultad para operar, sacar conclusiones, comprender consignas y textos, atención.
Actualmente es atendido por el Dr Zzz y por la Dra D, esta última (psiquiatra) debido a la conducta nerviosa del niño.
Culmina la entrevista con muchos interrogantes que no han podido ser resueltos por la ausencia de informes de los profesionales actuantes.



Isabel Chiaramonte

Psicopedagoga- ADMISORA

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