CLÍNICA
PSICOPEDAGÓGICA 2do Cuatr 2016
Leer:
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“Las
dimensiones de los aprendizajes” Del libro de L. Cerdá, Avatares de los
aprendizajes, Cap 1.
·
“Un
dispositivo de inicio en la clínica: la entrevista de admisión” S. Osorio (En
mód 2)
·
“Puntuaciones
en torno a ‘Las dimensiones de los aprendizajes’ de Lucio Cerdá”. O. Amaya. (En
mod 1)
Puntuar
los datos significativos de la siguiente entrevista de admisión
Establezca
relaciones con las dimensiones de los aprendizaje.
SE
ESPERA QUE LOS ALUMNOS TRAIGAN A CLASE TRABAJADOS Y ESCRITOS LOS TEMAS ANTES
CITADOS PARA REALIZAR UNA PUESTA EN COMÚN. EL TRABAJO PUEDE SER REQUERIDO POR
LA PROFESORA A CARGO
ENTREVISTA
DE ADMISION
PACIENTE: FERNANDO GAXX
Fecha: 08/09/2011
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Edad:
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11 años
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Fecha de
Nacimiento:
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13/02/2000
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Nacionalidad:
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Argentina
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Domicilio:
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Villa Albertina
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Teléfono:
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49 156 (Cel madre)
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Deriva:
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Psiquiatra
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Motivo de consulta:
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Dificultades
de comprensión-atención
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Escolaridad:
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Cursando
6º EP– TURNO TARDE
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Escuela:
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Escuela Nº
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Teléfono:
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Grupo
Familiar conviviente:
Madre: R Gu, 32 a., primaria
completa, trabaja en casa y vende cosméticos
Padre: Jorge Ga, 37 a.,primaria incompleta, trabaja
en una carnicería
Hermanos: Luis Humberto Ga, 9 a,
3º EPB
Zaira Celeste Ga, 6 meses
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Consultas o
tratamientos con otros profesionales:
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Neurólogo:
Dr Zzz
Psiquiatra: Dra, D
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Documentación
adjuntada:
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Estudios
adjuntados:
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Admisora:
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.Psic Isabel Chiaramonte
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Psicopedagoga a
cargo:
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Entrevista:
Se presenta a la entrevista la madre sola, dice
estar muy nerviosa, se muestra tímida al hablar.
Le doy información acerca del Servicio,
comentándole el objetivo de la entrevista.
Los primeros datos que le solicito son los del
nacimiento. Con dificultad (parece no recordar), me dice que el niño nació en
la Maternidad Sardá, aunque, advierte, fue todo muy complicado.
Le pido la libreta sanitaria y dice no tener porque
nunca se hizo controles durante el embarazo.
La razón de esto, dice la madre, es haber
desconocido no sólo la importancia de ello, sino el embarazo en sí.
Comenta que se enteró del embarazo aproximadamente
a los 3 meses de gestación. A pesar de la ausencia de la menstruación,
desconocía el motivo y no pensó en embarazo como la causa. Le pregunto si
estaba o no en pareja con el padre del niño, me dice que sí, pero no
conviviendo, que a “él le gustaba mucho la bebida, tenía otras novias” y que se
veían de vez en cuando. Pregunto entonces cómo se dio cuenta de que no era una
falta normal de la menstruación, y me comenta que una compañera de trabajo le
sugirió que vaya al médico debido a que presentaba malestares. Le comunican que
estaba embarazada de 3 meses, y que debía controlarse cada mes. La madre decide
no comentarle a su pareja, ni a sus patrones. Trabajaba en un bar, servía las
mesas y limpiaba. En ese momento ella tenía 21 años y estaba peleada con su
hermana, única familia acá en Argentina (la señora es de nacionalidad
boliviana).
A los 5 meses de embarazo (aproximadamente, la
ausencia de controles no permiten ratificar fechas) se cae en el trabajo,
recibiendo un duro golpe en la columna. Pasados varios días de dolor lumbar,
ella no concurre al médico. Su pareja no estaba enterada de su embarazo.
Consulto por la presencia de la panza, ya que me dice que nadie sabía, y me
contesta que era muy chiquita, que no se le notaba. Intervengo entonces
preguntando si no le llamaba la atención el tamaño pequeño de su panza, y me
contesta que ella no tenía ni idea de lo que era un embarazo.
Llegados los 7 meses, estando en el trabajo, siente
que se hace “pis”, va al baño, y no paraba de mojarse. No quería avisar al
trabajo porque le daba vergüenza, entonces su compañera (una señora grande) le
dice que vaya al médico, ya que además presentaba fuertes dolores en la espalda
y el vientre.
Se presentó a la maternidad, acompañada de esa
compañera de trabajo, y en la sala de espera empieza a sentirse cada vez peor,
la ingresan a la guardia y constatan el embarazo de aproximadamente 27 semanas,
dice que los médicos le dijeron de todo por su falta de control pre natal. Ella
pide ir al baño, cuando se va a limpiar siente algo “peludo”, llama a los
gritos a su acompañante quien se da cuenta que era la cabecita del bebé que
asomaba.
La llevan de urgencia a sala de partos, el niño
nace con 1.100 gs, 25 cm de largo y ella se desmaya.
Los médicos la reaniman cuando ya el niño estaba en
neo, le dicen que hay muy pocas probabilidades de que él sobreviva, que estaba
muy débil, que tenía un soplo en el corazón y que había sufrido un paro cardíaco.
De este relato no hay documentación que lo fundamente.
El niño estuvo en incubadora, internado por lo
menos 6 meses, alimentado por sonda al principio. Relata la madre que los
médicos le dijeron que tenía “los pulmones con líquido”, y que difícilmente se
salvaría.
Ante esta situación crítica, la madre del niño se
sintió muy culpable, comprendiendo que los controles pre natales habrían sido
una salida en este caso. Pregunto por el padre de Fernando y el resto de la
familia: Una vez nacido el niño, la compañera de trabajo se encargó de buscar a
la hermana de la madre y al padre. Allí, ambos empezaron a acercarse y
colaborar en la compra pañales y acompañamiento de la madre, quien solicitó un
permiso especial para vivir en el hospital mientras el bebé estuviera
internado, pudiendo salir a trabajar de noche para pagar los gastos. En tanto,
el niño fue anotado con el apellido de la madre, ya que el padre venía a verlo
borracho, teniendo que ser retirado de la maternidad varias veces por ese
motivo.
La recuperación del niño fue muy lenta, no podían
retirarle la asistencia mecánica, por la imposibilidad de respirar solo,
incluso las veces que lo intentaban el bebé “se ponía morado y dejaba de
respirar”.
A los 6 meses, es dado de alta con 2.500 gs de peso
y alimentándose con mamadera. Comenta la madre que para ella fue muy traumática
la salida, de hecho tuvo que recibir ayuda psicológica porque ella no quería
abandonar la maternidad.
Se fue a vivir sola con el pequeño en una pieza, y
recibía colaboración económica del padre del niño (muy esporádicamente) y de la
hermana de él. La cuñada es quien ayudó mucho en esta etapa. Hasta el año
recibió leche para niños prematuros, con controles mes a mes.
Respecto de las primeras adquisiciones, se sentó al
año y 2 meses, logrando la bipedestación al año y 8 meses. Durante este período
se mudó con la cuñada, recibiendo las visitas del padre del niño, que aún
continuaba tomando mucho.
Controló esfínteres a los 2 años y medio, hablaba
muy poco, y llevaba adelante los controles médicos en la Sardá hasta los 2
años, luego lo hizo en el Hospital Budge.
Manifiesta que el niño era muy cuidado, ella tenía
mucha culpa por lo sucedido en el nacimiento, y mantenía un control muy
pormenorizado de lo que comía.
En cuanto a su escolaridad, ingresó a sala de 4
años en el jardín, concurriendo a una escuela de monjas (no recuerda nombre ni
dirección) hasta 3º de primaria, la madre comenta que le costaba mucho
aprender.
Ya conviviendo con su marido (quien reconoció ambos
hijos legalmente), a los 7 años de Fernando, y con un hijo más, tuvo un
episodio convulsivo. El relato de la madre es detallado en este punto, pero no
queda claro si fue como consecuencia de un estado febril o no. Hubo una
discusión familiar debido a la supuesta sobreprotección de la madre hacia el
niño, un hecho confuso de golpes, y el desmayo de Fernando, presentando ojos en
blanco, contracción generalizada del cuerpo, pérdida de conciencia, y espuma en
la boca.
Pregunto más respecto de la situación previa a la
convulsión, la madre dice que mientras ella estaba en el trabajo y su cuñada lo
cuidaba, el niño había tenido fiebre, que estaba molesto, que se quejaba del
dolor de cabeza y que le habían dado un Mejoralito. Al llegar ella, la molestia
del niño continuaba, hasta el punto de que se “tiraba del pelo a sí mismo”, le
dio un baño y 2,5 de Novalgina. Luego, se produjo la discusión, ella creyó que
el padre le pegó y que por eso el nene se había caído de la silla.
Ante la emergencia, ella se subió a un remis y
fueron al Hospital donde la dejan a ella en sala de espera e ingresan sólo al
niño. A los minutos, una enfermera les comunica que el niño había fallecido,
ante esta noticia, ella hace una crisis de nervios, ingresa de golpe al
consultorio y empieza a sacudir al niño que estaba sin vida en la camilla. Hubo
forcejeos con las enfermeras y en ese momento el niño empieza a respirar. Se
acercan los médicos, lo asisten y a la madre le dan una inyección para
calmarla.
Una vez en la sala, el niño le dice a la madre que
vio “una luz blanca y que escuchaba que la mamá lo llamaba”. Lo empieza a
atender el Dr Zacarías, le realizan pruebas y estudios (no tiene los estudios,
no los encuentra) y queda una semana internado. A partir de allí, es medicado
con ácido valproico (jarabe) diagnosticándosele Epilepsia. A los 7 meses tuvo
otra convulsión, pero más suave. A los 8 años, 2 episodios, y el año pasado,
dice la madre, estuvo 5 minutos convulsionando.
Actualmente, toma la medicación en pastillas.
Consulto a la madre si el niño manifiesta algo antes
o después de las crisis, y me dice que se marea, que le dan dolores de cabeza,
y que él sabe que está por tener un episodio.
Ante mi pregunta por diagnósticos escritos o
estudios, me dice que no los tiene, pero que recuerda que el dr le dijo que
tiene una “manchita en la cabeza” y que no debe realizar muchas actividades.
Como características del niño, la madre dice notar
una dificultad en la mano derecha, que tiene muchos dolores de cabeza y que los
viajes en colectivo largos le hacen mal. En cuanto a su situación escolar
actual, concurre a la escuela 30, habiendo transcurrido antes a la escuela 37 (lo
cambió para evitar tanto viaje). De la escuela de monjas (donde cursó jardín,
prescolar y primeros años de primaria) lo rechazaron por la epilepsia, argumentando
que no poseían personal adecuado para atenderlo.
Presentó informes escolares, no deja copia porque
dice haberlo hecho cuando inscribió a Fernando, donde se repiten conceptos
tales como: Dificultad para operar, sacar conclusiones, comprender consignas y
textos, atención.
Actualmente es atendido por el Dr Zzz y por la Dra
D, esta última (psiquiatra) debido a la conducta nerviosa del niño.
Culmina la entrevista con muchos interrogantes que
no han podido ser resueltos por la ausencia de informes de los profesionales
actuantes.
Isabel
Chiaramonte
Psicopedagoga-
ADMISORA
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