miércoles, 27 de septiembre de 2017

para pensar INFANCIA


“Una vez buscando los pequeños objetos y los minúsculos seres de mi mundo en el fondo de mi casa en Temuco, encontré un agujero en una tabla del cercado. Miré a través del hueco y vi un terreno igual al de mi casa, baldío y silvestre. Me retiré unos pasos, porque vagamente supe que iba a pasar algo. De pronto apareció una mano. Era la mano pequeñita de un niño de mi misma edad. Cuando acudí no estaba la mano porque en lugar de ella había una maravillosa oveja blanca. Era una oveja de lana desteñida. Las ruedas se habían escapado. Todo esto lo hacía más verdadera. Nunca había visto yo una oveja tan linda. Miré por el agujero, pero el niño había desaparecido. Fui a mi casa y volví con un tesoro que le dejé en el mismo sitio: una piña de pino, entreabierta, olorosa y balsámica, que yo adoraba. La dejé en el mismo sitio y me fui con la oveja. Nunca más vi la mano ni el niño. Nunca tampoco he vuelto a ver una ovejita como aquella. La perdí en un incendio. Y aún ahora en este 1954, muy cerca de los cincuenta años, cuando paso por una juguetería, miro aún furtivamente a las ventanas. Pero es inútil. Nunca más se hizo una oveja como aquélla. Yo he sido un hombre afortunado. Conocer la fraternidad de nuestros hermanos es una maravillosa acción de la vida. Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida. Pero sentir el cariño de los que no conocemos, de los desconocidos que están velando nuestro sueño y nuestra soledad, nuestros peligros o nuestros desfallecimientos, es una sensación aún más grande y más bella porque extiende nuestro ser y abarca todas las vidas. Aquella ofrenda traía por primera vez a mi vida un tesoro que me acompañó más tarde: la solidaridad humana. La vida iba a ponerla en mi camino más tarde, destacándola contra la adversidad y la persecución. No sorprenderá entonces que yo haya tratado de pagar con algo balsámico, oloroso y terrestre la fraternidad humana. Así como dejé allí aquella piña de pino, he dejado en la puerta de muchos desconocidos, de muchos prisioneros, de muchos solitarios, de muchos perseguidos, mis palabras. Esta es la gran lección que recogí en el patio de una casa solitaria, en mi infancia. Tal vez sólo fue un juego de dos niños que no se conocen y que quisieron comunicarse los dones de la vida. Pero este pequeño intercambio misterioso se quedó tal vez depositado como un sedimento indestructible en mi corazón, encendiendo mi poesía”.
En el patio de mi infancia
Pablo Neruda

miércoles, 6 de septiembre de 2017

para pensar neurodesarrollo (II)

...ya dije en Dorian Grey que todos los grandes pecados del mundo se realizan en el cerebro. Y es que es en cerebro donde se realizan todo. Ya sabemos que no vemos con la vista ni oìmos con el oìdo. Que la vista y el oìdo son canales conductores, transmisores màs o menos fieles de las impresiones de los sentidos. Es en el cerebro donde la amapola es roja, donde la manzana es perfumada y donde canta la alondra".


Oscar Wilde

respecto de "dispositivo" clínico

acerca del concepto "dispositivo"

La noción de dispositivo es propuesta por Foucault, quien le otorga dos acepciones fundamentales (aunque hay otras):

1) Dispositivo como construcción social: “una especie de formación que, en un momento histórico dado, ha tenido como función principal responder a una urgencia [...] una función estratégica
dominante” (Foucault, 1983: El discurso del poder,184-185). Está conformado por un conjunto heterogéneo de discursos, instituciones, disposiciones arquitectónicas, reglamentos, leyes, normas, concepciones filosóficas, morales, etcétera, que se entretejen en una red sumamente compleja a la que Deleuze (1995: ¿Qué es un dispositivo?,155) denomina como una madeja.

2) Dispositivo como máquinas para hacer ver y hacer hablar (Deleuze, 1995:155): como construcción social, todo dispositivo cuenta con normas o reglas de enunciación y de visibilidad, las cuales determinan las posibilidades de objetivación y subjetivación de las “líneas” que conforman la red enmadejada de los elementos que lo componen. El dispositivo máquina se refiere al conjunto de estrategias, procedimientos y artificios que permiten “mirar” y “enunciar” el entramado de líneas de fuerza de los elementos heterogéneos del dispositivo-madeja.



(adaptado de Raúl Enrique Anzaldúa Arce, "La teoría como elucidación")

para pensar la clínica

El comportamiento aparente no informa sobre el sujeto ni sobre lo que su sensibilidad le hace experimentar. Lo que no es dicho, expresado, no puede ser conocido por ´el observador´, pero justamente lo que sucede en ´el observado´, indecible y no localizable por el observador, es lo más importante de su encuentro


Francoise Dolto

domingo, 27 de agosto de 2017

pensando en el sujeto clínico



Si el descubrimiento del genoma fue algo así como el hallazgo de nuestro alfabeto interior, ahora viene lo mejor: descubrir la manera en que cada ser humano escribe con esas mismas letras su propia novela, ya que estamos genéticamente determinados para ser únicos.
Hoy no existen dudas de que la palabra (como experiencia o por su capacidad de evocar recuerdos de experiencias que remiten a las huellas) puede recomponer la red neuronal.

neurobiólogo Pierre Magistretti

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La humanidad se ha creado a sí misma como "un animal suspendido en redes de significación que él mismo ha tejido", según el sociólogo Max Weber.
El antropólogo Geertz añadió que “esas redes son la cultura".

para pensar neurodesarrollo

“Porque el desvanecimiento levísimo que había proyectado el dedo sin uña se había ahondado ahora en el fondo de su cerebro (que es lugar prohibido a nuestra mirada) en un estanque donde habitan las cosas en una oscuridad tan profunda que casi no sabemos lo que son. Miró ese estanque o ese mar que refleja todo –y lo cierto es que algunos dicen que nuestras pasiones más fuertes, y el arte, y la religión, son reflejos que vemos en el hueco negro del fondo de la cabeza, cuando efímeramente se oscurece el mundo visible. Ahora lo miró, larga y profundamente, y el camino de helechos que trepaba la colina ya no fue del todo un camino, sino en parte el Serpentine; los espinos del cerco fueron en parte damas y señores con tarjetas y bastones de puño de oro; las ovejas fueron en parte casas altas de Mayfair; cada cosa se cambió parcialmente en otra, como si la conciencia de Orlando fuera una selva con avenidas ramificándose por aquí y por allá; las cosas se alejaban y se acercaban, se confundían y se apartaban, y hacían las más raras alianzas y combinaciones en un incesante ajedrez de luz y de sombra.”

Virginia Woolf
"Orlando"

dos reflexiones respecto de la aventura intelectual de cursar "Clínica..."

la comprensión requiere paciencia

Tengo la impresión de que todos giramos y nos angustiamos por la comprensión inmediata y poca importancia le damos a la diferida, uno de cuyos requisitos mínimos es la paciencia.
Comprensión diferida es lo que se comprende, es lo que hace que una lectura sirva para producir y no tan sólo para reproducir.

Noé Jitrik

rumiar mucho

“Confíen en el autor que estudian. ¿Pero qué significa confiar en un autor? Quiere decir lo mismo que tantear, que proceder por una especie de tanteo.
Antes de comprender bien los problemas que alguien plantea, hace falta... no sé... hace falta rumiar mucho. Hace falta agrupar mucho, reagrupar las nociones que se están inventando. Hace falta mandar a callar en uno mismo, a cualquier precio, las vías de la objeción (...)
Confiar en el autor consiste en decirse: no hablemos demasiado rápido, dejémoslo hablar. Hay que dejarlo hablar a él”


Gilles Deleuze