-dimensión semiótica o nivel de la expresión imaginaria,
-dimensión racional o nivel de la expresión cognitiva,
-dimensión emocional o nivel de expresión fantasmática
es necesario pensar este modelo desde el paradigma de la complejidad, del mismo modo en que pensamos en modelo de los aprendizajes multidimensional
Es decir, considerar la complejidad del sujeto clínico, en sus dimensiones articuladas (no superpuestas), distinguiéndolas pero no por ello descomponiéndolas, aislándolas ni jerarquizándolas- nos permitirá observar predominancias o posibles desequilibrios existentes entre ellas (lo que no convierte a una dimensión en la causa del problema), considerando la lógica subyacente que las organiza: cada una de ellas incluye a la otras, al tiempo que cada una se encuentra incluida en las demás.
Estos modelo configuran un todo funcional y organizado, en el que importan las interacciones que
mantienen las dimensiones que lo configuran, que se despliegan de modo
individual y a la vez conjunto, mediante procesos dinámicos de regulación. Esto
nos permitirá formular interpretaciones e hipótesis significativas, que
impliquen conclusiones que no se encuentren confinadas en campos de estudio
disciplinares separados e inconmensurables.
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